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Holón vs resiliencia energética
Desde Las Indias están dándole vueltas al concepto de resiliencia y para ello, están siguiendo la pista de John Robb, que ha parido un palabrejo de esos que se ponen de moda: el holón. Algo así como un mini-sistema autónomo que puede funcionar por sí sólo pero que en realidad forma parte de un conjunto más grande. Sería una especie de módulo resiliente.
Es curioso porque en los sistemas eléctricos, precisamente la red -la interconexión con otros sistemas- es la principal virtud, a la vez que el principal punto débil.
Se suele considerar la red un sumidero y/o generador infinito. Y al presuponer la existencia de la red, da mucha robustez al sistema energético pero a la vez te hace depender de ella.
Para que os hagáis una idea, no es, ni de lejos, lo mismo, diseñar un sistema energético con la red como back-up que sin ella, y por lo tanto, montar tu propio sistema de back-up que garantice todas tus necesidades energéticas en todos los casos (o asumir una falta de energía en ciertos caso)
Se puede ser tan dependiente de la red que hay casos en los que, si cae una central, una serie de consumos, una línea... pueden empezar a caer en cascada el resto, amplificándose el problema.
¿Cómo encaja el concepto de holón con esta mentalidad? Sinceramente, aunque como concepto suena fascinante, la verdad es que no encaja... Y si establecemos como paradigma resiliente el holón... ¿cómo puede ser un sistema resiliente si energéticamente no lo es? ¿Se debería buscar un holón "suficientemente" resiliente?
El papel de la energía en la historia
Me estoy leyendo el libro "Sobre el papel de la energía en la historia", escrito por Eduardo Lorenzo. Como (casi) todo lo que escribe, genial.
Eduardo tiene esa extraña capacidad de mezclar lirismo y tecnología, especialización y generalización, ciencia y sociedad, divulgación y rigor. Me encanta. Es un absoluto referente, al menos en España, en tamas de energía, en especial energías renovables y en particular en solar fotovoltaica. Para mí, lo que el diga en este campo, va a misa.
El libro está editado por Progensa, con la participación de la Universidad Politécnica de Madrid, donde Eduardo es catedrático del área de Tecnología Electrónica. Aunque es una libro de 2006 y algún detalle ya queda un poco antiguo tras los continuos vaivenes del sector en estos últimos dos años, el libro no envejece nada... tanto por el tema, más histórico, como por la habilidad de Eduardo de no quedarse en temas "de moda".
Si yo fuera... [sobre el asunto Renovables VS Industria]
Si yo fuera directivo o representante del sector renovable tendría clara mi estrategia sobre la negociación de la prima: pondría sobre la mesa los beneficios de las empresa eléctricas (los más recientes en salir, los de Endesa)
La batalla por la prima es más que la simple prima; es cómo se configura un modelo de remuneración de la electricidad a todos sus actores, en un sistema mixto donde parte está liberalizado y parte sigue regulado, donde se asume la economía de libre mercado pero con un producto, la energía, que es estratégico y por lo tanto susceptible de que los Gobiernos metan la mano (a veces, demasiado, a veces, demasiado poco).
Está claro de dónde se saca el dinero para remunerar a las partes: de los consumidores. Pero tiene que quedar claro que parte de ese dinero se destina a pagar el coste real de la generación, parte a la distribución y el transporte y, por supuesto, parte, a las primas de las renovables. Pero también, parte se destina a cubrir beneficios de las empresas eléctricas... perfectamente legítimos, que quede claro. Si se paga mucho por la electricidad, no es sólo por las primas... titulares como que cada consumidor gasta 250 euros al año en pagar primas es totalmente malintencionado. ¿Se han molestado cuánto se destina a pagar los beneficios de las empresa eléctricas?
Es importante configurar un sistema de remuneración que beneficie a todos: empresas de generación, empresas renovables, distribuidoras y, por supuesto, consumidores. No tiene sentido echar las culpas del déficit tarifario a las primas renovables cuando se mantiene la paradoja de amplios beneficios de las empresas electricas por sus actividades de generación. Si los márgenes del mercado mayorista fuesen menos amplios, habría menos déficit. ¿Cargamos las tintas con los beneficios de las centrales de régimen ordinario? Tampoco... porque es la suma de todos.
Y hay que evitar esta sensación de "batalla", como de si dos frentes se tratase. Defiendo y defenderé siempre el mecanismo de primas para las renovables, pero de una forma razonable, sin una prima excesiva que sólo fomenta la especulación. Por encima de todo, hay que establecer una prima que favorezca el desarrollo de esas tecnologías, genere empleo e impulso industrial en ese sector, reduzca la dependencia energética, aumente la sostenibilidad del sistema, tanto ambiental como socio-político. Incluso, si fuera conveniente, con retroactividad.
Exclusiones y peak-oil
Hace un tiempo declaraba la muerte del Peak-Oil, no tanto como la negación de dicho fenómeno sino porque los acontecimientos son (y van a ser) mucho más complejos que el simple gráfico que se suelen mostrar.

No es tanto llevar la contraria a toda esa gente de ASPO que estudia las reservas de petróleo sino que la realidad es mucha más compleja. La teoría que inicialmente desarrolló Hubbert es sólo una aproximación simplista y muy útil, pero que, pasados los años, hay que ir más alla.
¿Por qué recupero este tema? Por un párrafo que he leído en el libro "Sobre el papel de la energía en la historia" de Eduardo Lorenzo y del que ya he hablado recientemente:
"(...) los "años de reserva" de petróleo carecen totalmetne de significado, puesto que, por haber sido excluidos del territorio, ya se encuentran inmersos en plena carencia de abastecimiento. Desde esta prespectiva, la cuestión de la crisis energética estaría mejor planteada en términos como ¿cuántos quedamos todavía dentro del territoriao? ¿cuántos años tardarán en desalojarme a mí? (...)"
Energía de la nada
A riesgo de sufrir una invasión de trolls, vuelvo a tocar el tema de los inventillos "mágicos" para obtener energía de la nada. Ayer, dándole vueltas al tema me animé a escribir porque, más que una serie de inventores excéntricos inconexos, se acerca más a una especie de movimiento con tres elementos comunes.
Debido a que el término "móvil perpetuo" está enormemente devaluado en nuestra sociedad, el concepto que aglutina todo es la energía libre. Se habla de "alcanzar", de "conseguir", de "producir"... Es la misma esencia que el medieval "móvil perpetuo": energía (aparentemente) de la nada. Me parece especialmente interesante la elección del término "libre" porque permite multiplicidad del concepto: libre como gratis, libre como libre de las ataduras de la ciencia y la termodinámica o libre como que nos hará libres como sociedad y como personas. Se mezcla pragmatismo, ciencia y misticismo en una sola palabra.
Pero el tiempo no ha pasado en vano y los defensores de la existencia de esa energía libre y sus "acosadores", por lo que sus partidarios se han tenido que (y podido) dotar de un (in)fundamento científico: la energía de punto cero. En realidad, no sería un móvil perpetuo porque la energía libre no sale de la nada; se extrae de ese gran repositorio cuasi-infinito que es la energía de punto cero. Ese gran pozo de energía ha calado muy bien en los colectivos new-age, que sienten "la energía que les rodea", en un clara confusión de energía-ciencia con energía-mística. El concepto de energía de punto cero proviene de la física cuántica con lo que se matan dos pájaros de un tiro. El primero, que suena a nuevo, no es lo de la edad media, y por lo tanto, se separan más de ese obsoleto y molesto apelativo de "móvil perpetuo" que ya nadie se cree. En segundo lugar, que a la física cuántica hay muy poca gente que lo entienda, por lo que puedes utilizar conceptos de esta faceta de la ciencia sin que haya mucha gente que te saque los colores. No hace falta decir que obtener energía útil de la energía de punto cero es un absoluto contrasentido.
Y por último, para completar este triángulo, señalar que las tendencias actuales de los inventores van encaminadas a proponer móviles magnéticos. ¿Y no son los mismos móviles perpetuos del renacimiento? Se le parecen, sí, pero, oiga, que esto es energía libre, es energía de punto cero, lo dice la mecánica cuántica (sic). Hace varios siglos estaban muy de moda los móviles que se basaban en contrapesos y, por lo tanto, intentando utilizar las fuerzas gravitatorias. Ahora esta corriente de "himbestigación" está totalmente abandonada. lo que se lleva son los polos permanentes... los imanes, como diría cualquier niño. Unos hablan de "extraer la energía magnética en los polos permanentes", otros de "vórtice magnético", incluso hay quien menciona "puntos cuánticos" con piedras o cosas así.
Existe, no obstante, una excepción al uso monopolístico de los imanes y los campos magnéticos, que es la célula de Joe y sus variantes. Por lo que he llegado a saber, electrolizan agua provocando un gas mezclado de oxígeno e hidrógeno que, obviamente, puede quemarse. Por supuesto, jurarán y perjurarán que se extrae mucha más energía que la que gasta y negarán completamente que estemos tratando de una hidrólisis al uso, sino que suelen citarse campos magnéticos, puntos cuánticos y similares para decir que se "accede" a la energía de punto cero. Da igual cuál sea el mecanismo, hoy en día, la cuestión es mencionar la energía de punto cero como camino para alcanzar la utópica energía libre y convertirte en otro profeta de este movimiento.
Por más que lo evito, siempre caigo y me quedo fascinado por esos inventos que tanto tiempo dedican algunos iluminados, algunos ingenuos y, probablemente, algunos estafadores.
A aquellos que piensan que ese camino se puede andar, les recomiendo una cosa: si la "ciencia oficial" es tan errónea, recomiendo que primero te la estudies, encuentres dónde está el fallo y a partir de ahí la corijas. Pasarás a la historia como uno de los mayores científicos del mundo, un salvador ¿No te consideras tan inteligente como para investigar? Bien, te diré que la mayoría de los que hacen "investigación alternativa" tienen menos conocimientos que tú. ¿Cuántas veces has oído que son autodidactas? Tú puedes ser uno de esos, pero insisto... antes de andar tu propio camino, revisa los caminos que ya han recorrido los científicos "oficiales". Si es tan evidente que es una ciencia "manipulada" debería ser fácil "cazarles".
Guerras posmodernas
Ayer estuve en la presentación del libro "Guerras posmodernas" escrito por Jesús Manuel Pérez Triana, que edita Ediciones El Cobre, dentro de la Colección Planta 29, con la participación del BBVA y la dirección la Sociedad de las Indias Electrónicas.
Creo que nunca había estado en una presentación de un libro, así que la novedad me pudo maravillar. En cualquier caso, el acto me maravilló... y no tanto por el continente, sino por el contenido. Si estudiaste que la historia de la humanidad se divide en Eras (Antigua, Media, Moderna y Contemporánea), que sepas que estamos empezando una nueva (¿Posmoderna?) y cuyo principio se caracteriza por la descomposición del modelo estado-nación, donde la guerras no son territoriales, la trasnacionalidad domina sobre los estados-territorio y el globalización y la comunicación lo ha cambiado todo. Los conflicos se desarrollan de otra forma.
¿Y qué tiene que ver esto con la energía, tema de este blog? No estoy muy seguro, pero tiene que haber alguna relación, muy fuerte por algún sitio.
Como ya conté, me estoy leyendo el libro "Sobre el papel de la energía en la historia", en el que Eduardo Lorenzo postula, de una forma admitidamente simplista, que muchos, si no todos los conflictos que han implicado transformación social han estado vinculados a la energía. Un caso muy interesante es el Imperio Romano, cuya fuente de energía eran los esclavos suministrados gracias a las sucesivas campañas expansivas. Cuando el Imperio dejó de crecer, la falta de nuevos esclavos (el petróleo de la antigüedad, por así decirlo) favoreció el colapso de la sociedad. Así mismo, Edurado postula que cada crisis desencadena, tras una época de transición, en un nuevo sistema organizativo más conplejo necesario para gestionar los nuevos recursos energéticos, usualmente con más densidad energética pero con peor retorno energético.
Otro caso paradigmático, y menos violento que la caída del Imperio Romano, fue la revolución industrial, cuyo germen fue la máquina de vapor de Watt y el lugar fue Inglaterra. La máquina existía pero tenía un rendimiento penoso. La escasez de madera en los bosques exigió la explotación del carbón y supuso de incentivo para la mejora de la máquina, lo que provocó todo un vuelco social. El carbón tiene más contenido energético por kg, pero para explotarlo y aprovecharlo se requería de una estructura económica y social mucho más compleja. Y curiosamente, analizando el ciclo de vida del carbón, se puede deducir que para producir una cierta cantidad de energía (por ejemplo 100 kWh), se necesita invertir más energía que con la madera... y mucha más que con los esclavos. La podríamos llamar la ley de los rendimientos decrecientes.
... y vuelvo a las guerras posmodernas... Podríamos decir que Jesús habla de cómo se desarrolla el conflico mientras que Eduardo intenta explicar por qué surgen.
¿Qué papel ha tenido la energía en este profundo cambio social que nos cuenta Jesús? ¿Realmente la energía ha sido un punto clave o es un factor residual? ¿El fin de la era del petróleo barato? ¿la lucha por los recursos?
Parece que la descomposición ideológica de la URSS tuvo mucho que ver... este desmoronamiento ideológico, así como la dilución del estado-nación, favorecido por la globalización han podido fomentar el pragmatismo de los conflictos: los conflictos morales/políticos se transforman, más todavía, en conflictos por los recursos. ¿Podría ser este el punto de conexión?
No dejéis de leer Guerras posmodernas y me lo decís qué opináis: es un libro cortito pero profundo... y se publica en dominio público.




