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Desarrollando ideas sobre el neoecologismo

Cuando escribes un artículo y permites comentarios corres el riesgo de que los comentarios superen a tu propio artículo. En estos caso, quedas en evidencia, pero esa es la riqueza y grandeza del diálogo blog.

No sé si eso es lo que me ha pasado con el artículo sobre el Neoecologismo y el comentario de Esther; no sé si sus aportaciones son, por extensión, reflexión y argumentación, mejores que mi artículo, pero en cualquier caso resulta interesante por varias razones.

Puede ser muy productivo el debate relativo a qué es y qué no es un “ecologista”. Es un debate sobre definiciones pero también sobre identidades. Buena aportación a este debate es la “definición” que indica Esther:

¿Todos somos ecologistas? No. Pensar que "hay que conservar los bosques verdes" no es ser ecologista. Ser ecologista es ser consciente de que interactuamos con el medio en cada una de nuestras acciones más cotidianas y ponerle remedio, de forma individual y colectiva. Igual que cuido de mi casa, la mantengo limpia, igual los seres humanos como súper-individuo debemos cuidar del planeta, yo creo que cuando esto se entiende, no es tan difícil tomarlo como una prioridad.

Otro punto de debate es si la situación es o no alarmante. Tengo que decir, que me da igual… bueno, no tanto, lo que quiero decir en realidad es que yo no tengo realmente la capacidad de saber si la situación es o no alarmante (ni siquiera he visto la película de Al Gore) pero conviene tomar medidas por varias razones:

- Quizás ahora no sea dramática, pero sin duda, en el futuro lo será si no se toman esas medidas.
- La alarma puede venir por varios caminos: crisis ambiental, crisis energética, crisis económica/financiera. Puede que alguna de ellas no nos toque, pero ¿ninguna de ellas?
- Pensando en el sector energético, mi opinión –y ya la he manifestado alguna vez- es que no da respuesta a los problemas que se están planteando en el mundo actual: conflictos internacionales, geopolítica de la energía, no hay acceso universal a la energía que garantice el desarrollo de las comunidades, etc.

El debate que me parece más importante, y de ahí a hablar de neoecologismo es sobre si hay que lanzar mensajes alarmistas o no. ¿Es obligatorio contar la verdad aunque sea incómoda? Seguramente sí… pero ¿es efectivo? Puede que no. Aquí entramos, más bien en el campo de la sociología o el marketing, más que en el ecologismo.

Me ha llamado la atención un párrafo de Esther:

No creo que se le haya prestado la misma atención a todas las ciencias. Las ciencias de la naturaleza, han sido claramente dejadas de lado y solo tomadas en cuenta para modificar un paisaje, turbinar un río, almacenar agua, obtener madera, alimento...extraer, sólo extraer. De ahí que tengamos que debatir ahora la sostenibilidad de cada paso que damos.

Interesante reflexión… no sé cómo continuarla… No sé por qué, pero yo también me quedo con la sensación de que las ciencias de la naturaleza, entendidas como “sostenibilidad” están unos cuantos pasos por atrás: ¿deberíamos pararnos a esperarlas? ¿deberíamos darlas un empujón para que nos alcancen sin que nos paremos? Sería una interesante reclamación a los poderes públicos encargados de la investigación. ¿Qué opinaría Antonio Ruiz Elvira?

Más cosas:

“El cambio del que hablas debe ser cultural, totalmente de acuerdo, pero ese cambio es responsabilidad de todos.”

Qué gran verdad y apunta a las escuelas a la educación en casa… y yo me acuerdo de la Educación para el Desarrollo de la que nos habló Alejandra Boni en las jornadas de Vigo y en su enfoque individual: todos tenemos nuestra responsabilidad, los que tienen más poder, tienen mayor responsabilidad, pero todos en nuestro nivel. Y la verdad, en esto de la sostenibilidad creo muchísimo en el poder de las masas. Por eso soy muy crítico con los ciudadanos de a pie. No culpo a los ecologistas de que el ciudadano no sea consecuente, de hecho sólo le echo la culpa de ello al ciudadano mismo. Propongo que la orientación del ecologista (como integrante de asociación ecologista) se centre en informar a la población de las alternativas y de su papel individual en todo ello. Puede que sea a través de campañas de difusión masivas, puede que sea a través de formación de formadores, puede que a través de educación para el desarrollo a amas/os de casa (y principales formadores de los niños) y que esa formación sea en positivo: ¿qué puedo hacer yo? Por supuesto, reclamar a los políticos y quejarte a las empresas, pero ¿y en el día a día? De esta forma podremos activar ese “cambio cultural”. 90% de mensajes en positivo (alternativas) y 10% de mensaje de queja, de denuncia.

Dije: “El ser humano necesita de un medio ambiente sano, pero no vive del medio ambiente. Vive de otro tipo de actividades que implican intervenciones humanas”.

Esther me corrige y con razón:

El medio ambiente acoge las actividades (suelo o suelo fértil si se trata de cultivos), el agua interviene en casi todos(no me atrevo a decir que en todos) los procesos productivos, y los bosques nos han proveído desde combustible hasta alimento

Bueno, a medias… en realidad, lo que quería decir es que no vivimos de proteger el medio ambiente. Vivimos de sus recursos y vivimos en él así que para no matar la gallina de los huevos de oro, tenemos que protegerlo. Creo que mi frase fue más un titular sensacionalista que una idea bien expresada.

De todas formas, quiero resaltar una cosa: últimamente, con este tiempo tan raro, sobre todo en España (¡no parece Noviembre!), mucha gente habla de cambio climático, mucha gente habla de que puede ser una catástrofe, parece que el mensaje alarmista ha calado, pero ¿qué hace la gente? ¿qué propone la gente? Nadie está cambiando sus hábitos. ¿Resignación? ¿no saber qué hacer? ¿no conocer el papel importante que tenemos cada uno de nosotros?

¿No necesitaremos otro enfoque en el ecologismo? De aquí, que reclame un neoecologismo.

Actualización 23/11/2006: Más comentarios de este tema en el artículo Sobre ecologismo de Esther, en su blog La Tierra tiene fiebre.

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7 comentarios

Ibiltari -

Casi nadie es ecologista.
- "Seguir extrayendo piedra de la cantera es una pena, pero peor sería quedarme sin empleo"
- "El coche es lo más antiecológico...pero esperar al tren es rollo"
- "Hay un tsunami urbanizador, pero ya que me dejo los cuernos currando, qué menos que aprovechar toda la pasta que gano para comprarme un chalet en la costa".
-"Si el petróleo se acaba ya inventarán otra cosa".
Son reflexiones típicas de mucha gente.
Literalmente "¡Ecologista!" le espetó un accionista a una ciudadana que en una junta del BBVA preguntó formalmente sobre el expolio de este banco en América Latina.

La inmensa mayoría de la gente no es ecologista.

esther -

El enlace a la campaña sobre renovables (perdón, lo olvidé):

http://energia.greenpeace.es/

esther -

Gracias por considerar mi reflexión.

Dices: “¿es necesario contar la verdad? ¿Es efectivo?” refiriéndote al debate sobre los mensajes alarmistas.
Yo creo que es absolutamente necesario dar información sobre las problemáticas ambientales en general.
Primero ha de plantearse una necesidad o un problema para que se propongan soluciones. Y si el problema es social habrá que plantearle el problema a la sociedad, ¿cómo si no?.

Lo urgente o dramático de una situación termina siendo una percepción personal. Aunque también creo que los medios de comunicación y los intereses económicos controlan la información e influyen en la opinión sobre la labor de las organizaciones ecologistas.
Por ejemplo: con la gripe aviaria se creó alarma social y la gente compraba menos pollo (y eso que en la TV decían que en nuestro país se podía consumir con tranquilidad).
Sin embargo con el tema del cambio climático, la alarma social no es coherente.
La alimentación nos preocupa a todos, la naturaleza no, porque no se nos da a conocer (pero no porque no se conozca e investigue, ¡ojo! hablo del ciudadano de a pie).

Tienes razón en que se pueden promover más acciones y más efectivas, que lleguen a todos los públicos. Se habla mucho pero hay muy poca implicación. Por otra parte yo tampoco esperaba otra cosa, hay mucha pasividad frente a cualquier tipo de problema.

Aquí te enlazo un mensaje que yo creo en positivo sobre energía de una de las organizaciones ecologistas más purista o menos moderada, a ver que te parece (lo mío no es la energía).
Mensajes en positivo, sólo en la red proliferan muchos. Y desde hace tiempo promueven la actuación ciudadana con guías de consumo y pautas de comportamiento. Están ahí, otra cosa es que nadie se interese por ello.

Yo no creo que haga falta esperar a las ciencias y técnicas de la naturaleza. Se sabe lo suficiente sobre los ciclos que regulan el entorno natural para su gestión sostenible. Ya nuestros abuelos practicaban en cierto modo la sostenibilidad, pero en el contexto de hoy ser sostenible es muy difícil por la inercia sistemática y los intereses económicos.
La sostenibilidad es el gran reto, se sabe como ser sostenibles, el problema se plantea a la hora de integrarlo en nuestras sociedades.
Esto es lo que yo quería decir con que a las ciencias de la naturaleza se les presta poca atención: Integrar lo que sabemos sobre medio ambiente en todos los sectores y en todo ámbito social. Parece lógico que si necesitamos de los RRNN y si todo lo que nos rodea es medio ambiente (también es medio ambiente un basurero o la polución que respiro) las ciencias de la Tierra deberían ser un sector con protagonismo fundamental en la gestión de recursos y actividades humanas.
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javi v -

Creo que la existencia de la "corriente activista-alarmista" es, más que una realidad, un reflejo de lo mal gestionada que está la educación sobre medio ambiente. Me explico: cuando unos señores se atan a una central, se cruzan con un barco delante de un petrolero, se manifiestan contra la construcción de una urbanización de lujo con golf o tiran pintura en un desfile de pieles da morbo verlo. Todas los medios de comunicación se hacen eco de ello porque a la gente le encanta ver estas cosas. A las asociaciones ecologistas les viene de perlas porque se les da publicidad al tiempo que denuncian lo que consideran injusto, porque señores, no nos engañemos, si no fuera por este tipo de acciones ni siquiera sabríamos que existen. ¿Que cobertura se le da en los medios a la importancia de un uso responsable de la electricidad o el agua en casa, o de lo mal que utilizamos el coche? Muy poca. Muy muy poca. Y es que a la gente no le interesa, y no le interesa porque no está informado, y no está informado porque lo que da morbo es la matanza de focas a palazos. Porque no nos han educado para respetar el mundo en que vivimos. Si en los colegios nos inculcaran una conciencia ecológica sólida nos interesaríamos más por las soluciones que por las denuncias, y ese neoecologismo del que hablamos nacería por sí mismo. Y aún en ese momento seguría siendo necesario el alarmismo.
"Las amas de casa o las asociaciones de padres no se sientan en la mesa de la energía del ministerio", que tontería. Ojalá algún día tengan algo que decir al respecto, o mejor aún, ojalá no fuera necesario que se sentaran los ecologistas. Haste entonces, y mientras los intereses económicos de los sectores energéticos tengan tanto poder, es necesario que alguien defienda los de nuestro planeta, porque sin dos partes, el desequilibrio está garantizado.

indarki -

"no importa de lo que hables, alguno de tus lectores sabrá más que tú"
¡Carajo! ¡Qué gran frase!

andrés -

Dices.... "Cuando escribes un artículo y permites comentarios corres el riesgo de que los comentarios superen a tu propio artículo. En estos caso, quedas en evidencia, pero esa es la riqueza y grandeza del diálogo blog."

y decía Dan Gillmore... "no importa de lo que hables, alguno de tus lectores sabrá más que tú"

Pero lo importante es hablar, claro. Hablar para entenderse y llegar a algún sitio!

awifredo -

Vuelvo después de una temporada de "retiro espiritual". He leido con calma tu post, el comentario de Esther y tu nuevo post. He sacado muchas conclusiones que tendría que ordenar. Pero me gustaría comentar alguna cosa, entre ellas dices "¿Es obligatorio contar la verdad aunque sea incómoda? Seguramente sí… pero ¿es efectivo? Puede que no". Bueno, yo no creo que el movimiento ecologista se caracterice precisamente por "decir la verdad", digamos que dicen lo que les interesa de la verdad y lo que no miran para otro lado o directamente mienten, así de sencillo.

Sinceramente creo, igual que tú, que necesitamos otro modelo de ecologismo-activismo. El NO A TODO por sistema se les ha quedado caduco. Además creo que se les ha dado un "poder" que no merecen ni tienen por qué tener, por ejemplo, ¿por qué tenían que estar los grupos ecologistas en la mesa de la energía del Ministerio? ¿por qué ellos y no las asociaciones de amas de casa, de padres de alumnos o los ingenieros sin fronteras? Han asumido un rol que no les pertenece, el de salvar el planeta. Se han posicionado en un "estás conmigo o contra mí" ficticio, inexistente e irreal. Hay muchas formas de salvar el mundo (mejor dicho de no acabar con él), pero parece que la única que sirve es la que ellos promueven. Y en muchos casos no tienen la formación académica ni científica para discutir de estos asuntos. En otros casos sí que la tienen, pero éstos son contadas excepciones. Te puedo asegurar que el responsable de Greenpeace de la sección nuclear no sabe como funciona una central nuclear, eso sí, para protestar está allí el primero, como si la hubiera construido él. Menos mal que cuando va a un debate serio en la tele le ponen en su sitio y no abre la boca...

En definitiva, se han quedado caducos en su dialéctica, viven del discurso antinuclear de los años 60 (el cual no han modificado ni un ápice en 40 años) y han rolado hacia el "radicalismo natural". En mi opinión le están haciendo un flaco favor a la sociedad, la política del miedo le funciono a la iglesia durante muchos años, pero estamos en el siglo XXI...hay que pensar en evolucionar.
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