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Neoecologismo

Seamos sinceros, TODOS SOMOS ECOLOGISTAS. Entiéndase "ecologista" como persona a la que le preocupa el medio ambiente. Lo es el ciudadano de a pie, el camarero del café de la esquina. Incluso lo es el directivo de la empresa eléctrica y cualquier gobernante. Bueno, quizás Bush no, pero ya sabemos que Bush es muy peculiar en muchas cosas.

Al grano, que me enrollo. La diferencia estriba en que a un grupo de personas dentro del conjunto de la fauna humana ecologista que establece una serie de prioridades por delante de otras. Al final, la vida es una cuestión de prioridades.

Hay unos que piensan que hay que cuidar el medio ambiente pero lo relativizan pensando en la actividad económica y los negocios actualmente vigentes (¿directivos? ¿gobernantes?). Otros, les preocupa mucho el medio ambiente, pero lo dejan para otro día porque están pensando en la compra del día (¿los ciudadanos en general?). Y otros, que toman la defensa del medio ambiente como un sentido en su vida, lo convierten en activismo y luchan por un mundo alternativo… para el medio ambiente, se entiende.

No tiene mucho sentido calificar a un grupo de personas cuando este calificativo incluye a todos los individuos del mundo. Supongo que por eso, se ha limitado el término "ecologista" a ese tercer grupo, los activistas.

Los ecologistas (entendidos a partir de ahora como "activistas") suelen utilizar uno de los recursos habituales para ejercer su activismo: el asociacionismo. Esto hace mucho más fácil categorizarlos, porque, claro, la mayoría de estos ecologistas, están dentro de una asociación ecologista, por lo tanto, son "ecologistas de carnet". Bueno, pues si ya hay un papel que dice que eres ecologista, llegamos a restringir más el término y, a partir de ahora, los ecologistas no son los que antes denominábamos "activistas", sino los del carnet. Con lo que ya tenemos la definición:

Ecologista: dícese de la persona que pertenece a una asociación ecologista.

Creo que no estoy muy confundido si digo que esta es la acepción que se utiliza en TODOS los medios de comunicación y, por difución, en el resto de la sociedad: "Los ecologistas acusan a (…)", "Los ecologistas denuncian que (…)", "Los ecologistas reclaman (…)".

Bueno, pues si entendemos así el "ecologismo" (activismo asociativo en defensa del medio ambiente) tengo que decir que debería reconsiderar sus estrategias y apostar por otras líneas de actuación. Necesitamos un nuevo ecologismo. Así que ya tengo palabrejo: NEO-ECOLOGISMO.

¿Por qué? Respuesta clara, directa y sencilla: porque el ecologismo actual ya no sirve, no es efectivo y puede ser contraproducente.

Intentaré dar un ejemplo, que no sé si será clarificador o representativo. El otro día estuve leyendo el último número de El Ecologista, revista de Ecologistas en Acción, en el que había un artículo donde criticaba los biocombustibles. No voy a entrar en lo que decía el artículo. En este número eran los biocombustibles, en otro son los parques eólicos. Por supuesto, ponen a caldo al almacén para los residuos radiactivos con un centro de investigación asociado para buscar una forma de tratarlos. No a las líneas eléctricas, no a los productos cosméticos por sus componentes "supuestamente" cancerígenos, no a la fábrica de no-sé-dónde porque emite no-sé-qué… Conclusión: NO A TODO.

"¡No decimos NO A TODO!", me dirá alguno… genial, porque entonces nos empezamos a entender… empezamos a hablar de neo-ecologismo, porque el mensaje que las asociaciones ecologistas es en negativo; lo malo que es esto, lo malo que es lo otro, lo mucho que afecta tal cosa y lo mucho que perjudica la otra. El 90% de los mensajes son en negativo y sólo el 10% en positivo (estadística nada científica, totalmente subjetiva extraída de mi interpretación personal)… y teniendo en cuenta que el ciudadano de a pie se queda sólo con lo más llamativo (y sensacionalista) el 100% de lo que le llega es negativo.

¿De qué sirve criticar y no aportar soluciones? De nada

¿Qué efectividad tiene criticar algo si la gente no sabe cuál es la alternativa? Ninguna

¿Qué puede pasar si el mensaje pesimista cala demasiado, aunque no fuese tu intención? Que la ciudadanía se resigne a que esto no tiene solución y no actúe.

Resultado: el ecologismo actual no sirve, no es efectivo y puede ser contraproducente.

Ejemplo en el sector energético: No a las nucleares, no a investigar ni almacenar de forma adecuada los residuos nucleares, no a las centrales de gas, las centrales térmicas actuales son malísimas y tendrían que cerrarse… y todo eso, ya mismo. Por que claro, lanzan unos mensajes tan alarmantes que ¿cómo vas a mantener tal central en funcionamiento más tiempo? ¿Cuál es la alternativa? Energías renovables… ¡qué malo el gobierno que no tiene voluntad política! ¡qué malas las empresas eléctricas que presionan para que no se tomen medidas efectivas!

Aquí solo se encuentran cosas malas y personajes perversos. ¿Cuántas palabras eran positivas/alternativas de todo el párrafo anterior: 6 de 86 ("¿Cuál es la alternativa? Energías renvoables"), es decir, un 7%...

Quizás la realidad no sea tan dramática, o al menos no es el 100% de la realidad. Porque aunque lo recomendable fuese un cambio de 180º, quizás ese tipo de cambios son demasiado complicados, es decir, son imposibles de hacer. Al estilo de: sería genial que estuviese en dos sitios a la vez pero no tengo el don la teletransportación. Quizás, habría que empezar a encajar que un cambio pequeño es mejor que ningún cambio y que las cosas no son "o todo o nada". Quizás hay que empezar a asumir que TODA actuación humana tiene repercusión en el medio ambiente y que no puedes buscarle las cosquillas a todo porque entonces desmontamos todas las propuestas. Y cuando digo todas, me refiero a TODAS… incluidas las alternativas ecologistas. Yo ya me sé de varios que podrían tumbar las alternativas solares si fuésemos tan estrictos como lo son algunos ecologistas.

Necesitamos un nuevo ecologismo porque necesitamos un cambio cultural y social pero el ecologismo actual no sirve:

  • El 90% de los mensajes deben ser alternativas, lenguaje en positivo
  • El trabajo de los ecologistas debe ser buscando cauces de entendimiento y no criminalizar por sistema. Las empresas buscan ganar dinero ("crecer", lo llaman ahora) y lo saben hacer de la forma tradicional, pero si hay alternativas no tendrán inconveniente en cambiar.
  • El cambio cultural y social pasa por cambiar a la ciudadanía en sus comportamientos diarios, así que los mensajes (la mayor parte de ellos) deben encaminarse a este grupo y no a criticar al empresariado o el gobierno. Ya se encargarán los clientes o los votantes de cambiarles.
  • Asumir que toda intervención humana tiene su implicación en el medio ambiente, así que hay que asumir algún tipo de afección al medio ambiente. Es inevitable. La pregunta es ¿hasta donde?
  • El ser humano necesita de un medio ambiente sano, pero no vive del medio ambiente. Vive de otro tipo de actividades que implican intervenciones humanas.
  • Las soluciones intermedias también pueden ser viables ambientalmente, al menos, durante algún tiempo. Quizás los biocombustibles no sean la solución mágica definitiva para la automoción o los ciclos combinados para el cambio climático, pero igual, son perfectamente viables como tecnología de transición… a otra tecnología o a otra cultura.
  • El intervencionismo gubernamental no es la solución a todos los problemas (estoy pensando en el sector eléctrico, permitidme esta pequeña licencia o deformación profesional)

Estás son algunas ideas un poco desordenadas que me vienen a la cabeza sobre ese neo-ecologismo, que se podría sintetizar en "mensajes positivos y alternativas", "enfoque en el ciudadano" y "colaboración con empresas/políticos".

Si alguien saca algo así, yo me apunto

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3 comentarios

Pedro Peña Snow -

A priori, la idea que expones puede parecer razonable. De hecho es lo que piensan muchos. Pero amigo mío, lo que escribes es todo un ejercicio de ignorancia. No entiendes suficente de ecología y mucho menos entiendes la problemática general. La postura crítica de los ecologistas conlleva ejercicio previo de estudio, análisis y conclusión. Claro que hay que proponer. Hay muchas propuestas de hecho, pero por ahora está todo muy verde. ¿Por qué? Porque la organización de la sociedad es compleja y los cambios necesitan de estudios economico/sociales que muy pocos autores son capaces de concebir. Pero el cambio obviamente empieza por una análisis crítico de lo que nos rodea.
Un pensamiento social/político debe gestarse, iniciarse, desarrollarse, revisarse y volver a iniciarse. Esto es lo que da pie a un cambio socio/cultural real. Es un ciclo largo y complicado. El ecologismo tiene muy poco tiempo y no ha calado ni mucho menos en la sociedad. Así que exigir frutos realies a día de hoy es absurdo. Tal como se concibe a día de hoy, las posturas actuales nos vienen heredadas de los años 60. 50 años es poco tiempo para nada.
Y por cierto, eso de que "todos somos ecologistas"... por favor.
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esther -

No estoy muy de acuerdo con lo de que el "ecologismo" actual no sirve. Los activistas cubren desde hace años una función social indispensable. Su preocupación y la forma de intentar dar la voz de alarma social en tal o cual asunto, del que de otra forma NADIE se ocuparía más allá de su hogar o despacho, ha sido y es su meta.
Su existencia es necesaria en el equilibrio social, los hay verdes y los hay nada verdes. Es que son "demasiado alarmistas", bueno, los que no son “nada activistas” son mayoría, y a pesar de las herramientas sociales pro-medio ambiente sigue perpetuándose el maltrato al mismo.

No creo que se le haya prestado la misma atención a todas las ciencias. Las ciencias de la naturaleza, han sido claramente dejadas de lado y solo tomadas en cuenta para modificar un paisaje, turbinar un río, almacenar agua, obtener madera, alimento...extraer, sólo extraer. De ahí que tengamos que debatir ahora la sostenibilidad de cada paso que damos.

Decir no a todo no puede ser bueno. Pero en el fondo sí hay razones para dramatizar, precisamente por que los ecosistemas están tan fragmentados y tan modificado el territorio, que se requiere un cambio drástico y nuestra civilización no puede dar cambios drásticos.
Un ejemplo: Los aerogeneradores ( lo de “parque” eólico me parece un eufemismo, casi bucólico). Las vías de acceso a estas instalaciones por su localización (en puntos elevados y crestas venteadas) son vías expuestas a una fuerte erosión en sus taludes. Problema muy importante el de pérdidas de suelo en España por erosión hídrica. Bueno, se pueden proponer medidas correctoras. El problema es que pendiente abajo no hay bosque que retenga el suelo, hay terrenos agrícolas, cemento, y cauces desprovistos de vegetación o reencauzados (más cemento). De manera que miles de hectáreas de terreno se vierten al mar cada año. Si se pierde suelo fértil se gana en desertificación.
Claro si pudiéramos volver atrás, al planeta virgen, el impacto de los aerogeneradores sería ínfimo.

¿Todos somos ecologistas? No. Pensar que “hay que conservar los bosques verdes” no es ser ecologista. Ser ecologista es ser consciente de que interactuamos con el medio en cada una de nuestras acciones más cotidianas y ponerle remedio, de forma individual y colectiva. Igual que cuido de mi casa, la mantengo limpia, igual los seres humanos como súper-individuo debemos cuidar del planeta, yo creo que cuando esto se entiende, no es tan difícil tomarlo como una prioridad.
El cambio del que hablas debe ser cultural, totalmente de acuerdo, pero ese cambio es responsabilidad de todos. No creo que haya que esperar a que ningún ecologista me convenza de algo. Cultura desde el colegio y cultura en casa. Preocupación, acceso a la información, y un poquito más de atención a las ciencias naturales, que la economía la llevamos al dedillo. Es un cambio difícil porque exige mucho esfuerzo: cambiar costumbres y pagar dinero para conservar. A esos “ecologistas” pasivos pregúntales cuánto serían capaces de pagar y a qué son capaces de renunciar por conservar. La respuesta es lo más parecido al valor de mercado del patrimonio natural.
Las soluciones no las tienen que dar los ecologistas, las tiene que dar la sociedad en general, todos los sectores son responsables. De hecho las nuevas políticas medioambientales europeas, de obligado cumplimiento, hacen un llamamiento a todos los sectores y a los ciudadanos a la participación. De no ser así es muy difícil llevarlas a cabo.
Por último, dices: “El ser humano necesita de un medio ambiente sano, pero no vive del medio ambiente. Vive de otro tipo de actividades que implican intervenciones humanas”.

Quizá me equivoque al interpretar lo que quieres decir, pero creo que el hombre sí vive del medio ambiente. El medio ambiente acoge las actividades (suelo o suelo fértil si se trata de cultivos), el agua interviene en casi todos(no me atrevo a decir que en todos) los procesos productivos, y los bosques nos han proveído desde combustible hasta alimento. ¡Ese es el error!: Considerar que el hombre no vive del medio ambiente. Otra cosa es que el sistema económico actual tenga su sólida base en pasar esto por alto. Incluso hasta nuestros días el medio ambiente ha sido capaz de amortiguar muchos de los impactos. Si esto no es vivir de los recursos naturales...

andrés -

Totalmente de acuerdo contigo... hay que ser propositivos, proactivos. Creo que lo dije tb en la charla de Alejandra Boni, en la rueda de preguntas, recuerdas?

Más daño hacen los apocalípticos que los integrados.

Te envío un enlace sobre la crisis energética. Un breve análisis y posibles soluciones luego de unas jornadas donde estaban "todos": Marcel Cordech y los de crisis energética, Carmen Millán por Abengoa, Alejandro Pina por Enresa (gestión de residuos nucleares), Francisco Castejón del CIEMAT y de ecologistas en acción... se puede pedir más??

espero la disfrutes, luego de leer este post, estoy seguro que te gustará...
http://www.deugarte.com/razones-y-sinrazones-del-catastrofismo-energetico/
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