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La soberanía energética es un término polémico que más que a una definición se debe asociar al debate sobre dónde y quién ostenta el control de los recursos energéticos, con qué intención y, sobre todo, qué papel tiene la ciudadanía (repercusión en su vida diaria y capacidad de participación en los procesos de decisión energética). Con este artículo no pretendo establecer unas tesis definitivas, sino poner en orden una serie de ideas básicas que merodean por mi cabeza. En el futuro, quizás pueda desarrollarlas en una forma más acertada. Por ahora se quedan sólo como esbozos razonablemente ordenados. Reflexionando un poco, se me ocurre que la soberanía energética implica hablar de dos tipos de disponibilidades: >> Disponibilidad de los recursos energéticos De forma intuitiva, podemos dividir los países entre aquellos que cuentan con muchos recursos energéticos (petróleo, por ejemplo) y entre los que no cuentan con ellos. Tener en tu territorio, recursos energéticos disponibles es un primer paso para contar con la soberanía energética. Pero no nos engañemos, no es sólo la única. No voy a hacer una gran revelación si digo que también se pueden controlar recursos en otros territorios, por ejemplo, "colocando" a una "marioneta" al frente de ese tercer país. El siguiente paso hacia la soberanía energética es contar con la tecnología para utilizar esos recursos energéticos. Es evidente que un país puede tener mucho uranio de calidad suficiente para ser utilizado como combustible nuclear pero no contar con el conocimiento técnico ni científico como para enriquecerlo y/o para contruir y operar centrales. Me gustaría dividir esta disponibilidad en dos niveles: la macro y la micro. Me refiero a la disponibilidad tecnológica "macro" al caso, por ejemplo, del uranio. Podríamos hablar también de casos como la capacidad tecnológica para implantar, desarrollar u operar refinerías, pozos de petróleo, etc. Estaríamos hablando de la capacidad como nación o país, como conjunto de técnicos, científicos y empresas que operan y desarrollan el trabajo en ese territorio. Pero me interesa destacar tambión otra disponibilidad, la "micro", la familiar; la capacidad tecnológica para que esos recursos energéticos lleguen y puedan ser utilizados por las personas individuales y por las familias. Hay centrales nucleares en un país, pero ¿hay líneas de distribución de electricidad hasta las casas? ¿Hay electrodomésticos? ¿Hay conocimiento por parte de esos ciudadanos para utilizar esos recursos? Un país puede tener mucho sol pero si no hay tecnología para transformarla en energía útil no hay disponibilidad tecnológica. Si hay conocimiento para construir centrales termosolares estamos hablando de disponibilidad macro. Si hay capacidad para montar y mantener paneles solares en hogares estaríamos hablando de disponibilidad micro. La disponibilidad de conocimiento tecnológico me recuerda a la propiedad intelectual en la tecnología energética. Por supuesto, tanto la disponibilidad de recursos como de tecnología depende del dinero, pero no sólo. ¿Y si un país tiene dinero para comprar tecnología nuclear pero, debido al riesgo internacional nadie se lo vende? Decía que "soberanía energética” era más bien un debate y posiblemente, lo que he hecho hasta ahora se acerca más a una explicación/definición. Pero, ¿a que podríamos debatir mucho sobre qué significan estas disponibilidades y hasta qué punto la definen? Este sería el primer debate, pero me gustaría centrarme en dos debates que, en mi opinión, hace referencia la soberanía energética: >> Debate sobre la dependencia energética exterior, que pretende responder a la pregunta: ¿Cuenta el país con suficientes recursos energéticos para sus necesidades? >> Debate sobre la nacionalización de los recursos energéticos, que pretende responder a la pregunta: ¿Quién y cómo se deben gestionar los recursos energéticos? Posiblemente, el primero de los debates hace referencia más directa a las cuestiones de disponibilidad que antes hablaba, tanto de recursos como de disponibilidad macro de tecnología. Más peliagudo es el segundo debate. En él se mezclan conceptos como nacionalización, privatización, intervención, políticas liberales, etc. Se simplifica este debate reduciéndolo a un partido entre la empresa privada y el control gubernamental. El caso español de E.On y el boliviano de Repsol son ejemplos claros. Pero a mí me interesan dos preguntas: 1.- ¿Cuál es el objetivo real de la intervención gubernamental? Los recursos energéticos son elementos básicos para el progreso de una sociedad y ese objetivo debería ser el que responda a la primera pregunta. ¿Qué hace pensar que la nacionalización total de los recursos energéticos lo va a conseguir? Está claro que una empresa privada no tiene por qué preocuparse por ese objetivo general, pero ¿la intervención/control absoluto es el mejor método? Es posible que no. El libre mercado (con cierta intervención/regulación) puede llegar a tener unos grandes beneficios sociales y económicos. Y por otro lado ¿hasta qué punto los gobiernos que apuestan por la nacionalización total lo hacen con ese objetivo? ¿O lo hacen como herramienta política internacional? Para que la riqueza se traslade a la sociedad, habrá que ver cómo se responde a la segunda pregunta. ¿La decisión energética es únicamente a través de las elecciones cada 4-5 años? ¿Hay procesos efectivos de información pública? ¿Cuenta la ciudadanía con la suficiente formación/información para asumir esa cuota de participación, tanto en la toma de decisiones como en el uso de las tecnologías energéticas? Soy consciente que abro más debates que respuestas, pero como decía al principio, la soberanía energética es un término polémico que más que a una definición se debe asociar al debate sobre dónde y quién ostenta el control de los recursos energéticos. ----------------------------
Fecha: 04/10/2006 10:00.
Fecha: 04/10/2006 10:31.
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