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Ecologistas ante el Plan Renove de Electrodomésticos

Imanol me pone en aviso sobre las críticas de Ecologistas en Acción de Córdoba sobre el Plan Renove de Electrodomésticos que ha lanzado la Junta de Andalucía. Merece la pensa una lectura y posterior reflexión. Seguro que daría para una interesante y debatida tertulia de cafe (o cerveza, según gustos), tanto el Plan de la Junta, como las críticas de Ecologistas. Simplemente corta-pego, que sigo aterrizando, con lo de la mudanza y esas cosas:

Comunicado de Ecologistas en Acción de Córdoba en relación al Plan Renove de Electrodomésticos

El gasto energético debido a los electrodomésticos representa el 16 % del consumo eléctrico de las familias.

Reducir este despilfarro energético es posible:

  • Con la reducción del número/tamaño de los electrodomésticos.
  • Con un uso razonable de los mismos.
  • Y optando en la compra de los mismos por aquellos de mayor eficiencia energética. La Unión Europea obliga a etiquetar los electrodomésticos en función de su eficiencia siendo clasificados con A los más eficientes y G los menos.

La Consejería de Innovación, Ciencia y empresa de la Junta de Andalucía publicó en el Boja 173 del 6 de septiembre de 2006, la Orden de 11 de agosto de 2006, por la que se aprueba las bases reguladoras del Plan Renove de electrodomésticos de Andalucía, para la sustitución de electrodomésticos de baja eficiencia energética y adquisición de otros de clase A. En las bases se establece un incentivo de 85 € en la compra de Frigoríficos, lavadoras y lavavajillas y 185 € si se trata de congeladores o conservadores.

A nuestro juicio esta Norma lejos de provocar una disminución del consumo eléctrico tendrá un efecto contrario. Para que un Plan Renove de este tipo consiga bajar el derroche energético debe de cumplir unos requisitos mínimos:

  • La más obvia es que se tiene que dar una sustitución de productos de mayor gasto eléctrico por otros de menor. Teniendo en cuenta de que el consumo de un electrodoméstico no depende sólo de su eficiencia sino de su capacidad, a mayor capacidad/potencia más consumo.
  • En segundo lugar que los costes energéticos de producción del nuevo producto y del reciclado del sustituido no sean mayores que el hipotético ahorro.
  • En tercer lugar que la medida no fomente el consumo de nuevos electrodomésticos.
  • Y en último lugar, que los costes de oportunidad, los que se refieren al hacerse la inversión en otras medidas de disminución del ahorro, sean las más optimos.

Sin embargo en la Norma no aparece ningún requisito que implique necesariamente la sustitución de artículos de mayor consumo por otros de menor. Basta, en principio, con la entrega de un artículo usado para verse beneficiado con las ayudas. De tal forma que cualquier persona puede obtener una ayuda por sustituir un frigorífico de 135 litros con un consumo al año de 150 kwh por otro de 373 litros que consume 350 kwh año. Lo más extendido es que los consumidores adquieran aparatos de mayor capacidad con lo cual la medida tendrá efectos contrarios.

Este Plan Renove no establece requisitos para que realmente se produzca una sustitución de un artículo por otro. La única obligación para la empresa es la retirada del electrodoméstico sustituido y el tratamiento conforme al Real Decreto 208/2005. Sin que en este proceso se den las condiciones mínimas que garanticen que hay intercambio de equipos. Por lo que la Orden va tener un efecto perverso al incentivar la compra de nuevos electrodomésticos. Viéndose esto reforzado al subvencionarse los lavavajillas (sólo un 25% de los hogares lo poseen) y los congeladores con una difusión aún menor.

El caso de la bonificación para las conservadoras y congeladores es aún más chocante por cuanto se establecen incentivos de 185 € frente a los 85 € del resto de los electrodomésticos. La Norma prima el consumo de congeladores, sin ningún tipo de fundamentación, no siendo estos artículos de ningún modo de primera necesidad ni ecológicos.

Tampoco los ahorros obtenidos suponen la inversión mejor para disminuir el consumo eléctrico, primero porque en el mercado apenas si existen electrodomésticos de la categoría que pueden ser incentivados con una clasificación inferior a la C, dándose el caso de que hay marcas que ya sólo lanzan al mercado artículos de clase A. Además, el ahorro energético obtenido del muy difícil e hipotético caso de cambiar un artículo de clase A por G en diez años no es superior al producido la sustitución de 3 a 5 bombillas incandescentes por otras de bajo consumo. Siendo esta medida más un 50% más barata y con mayor eficacia.

Para finalizar señalar otras carencias importantes en las Bases del Plan Renove: la primera, es la falta de cuantificación del gasto energético derivado de la sustitución de un electrodoméstico por otro (producción-reciclaje). Y la no realización de discriminación positiva hacia aquellas familias de menor renta que son las más propensas al consumo de electrodomésticos baratos y por tanto con mayor posibilidad de que sean artículos con menor eficiencia.

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